El comienzo de la Semana Santa en Orihuela y Torrevieja estuvo marcado este año por la incertidumbre meteorológica. La amenaza de lluvia condicionó el desarrollo de las tradicionales procesiones del Domingo de Ramos, aunque la fe y la participación ciudadana no se vieron mermadas.
En Orihuela, la previsión de precipitaciones ya había obligado a modificar el programa previsto. El Arciprestazgo anunció con antelación que la misa habitual tras la procesión matutina no se celebraría en la Glorieta Gabriel Miró, como era costumbre, sino en el interior de la Catedral, repitiendo así el formato utilizado el año anterior.
Pese a estos ajustes, los fieles pudieron asistir a la bendición de palmas en la parroquia de las Santas Justa y Rufina, desde donde partió la procesión hacia la Catedral. Allí se ofició la misa, presidida por el obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla. No obstante, por la tarde, la Junta Mayor de Cofradías decidió suspender las actividades de la Centuria Romana de Nuestro Padre Jesús y la procesión de la Mayordomía de los Dolores, debido al empeoramiento del tiempo.
Por su parte, en Torrevieja, la jornada se vivió con intensidad desde primera hora, cuando la imagen de San Juan fue portada en procesión desde la iglesia de La Inmaculada. Miles de personas acompañaron el recorrido que simboliza el inicio oficial de la Semana Santa torrevejense. La lluvia respetó el acto en gran medida, comenzando a caer justo al término del evento religioso celebrado en la iglesia del Sagrado Corazón, conocida como La Ermita.





