Más de 170 casetas de artesanía, popularmente conocidas como “los hippies”, bajaron la persiana este viernes en el paseo de La Libertad de Torrevieja y echaron el cierre, sin tener claro cuándo podrán regresar. El Ayuntamiento prevé que las obras de remodelación de este espacio público, que pretende ampliar la peatonalización de la avenida adyacente, concluyan dentro de un año, aproximadamente en el verano de 2026.
Retraso en las obras
Aun así, existen dudas sobre la fecha estimada, ya que otras actuaciones previstas y adjudicadas en la misma zona de la fachada marítima acumulan retrasos importantes. De hecho, el proyecto de remodelación del paseo, cuyo diseño ha variado en numerosas ocasiones desde la primera propuesta en 2023, todavía no se ha aprobado formalmente para licitar las obras.
La intervención que obliga al traslado de los puestos de artesanía no es, en realidad, la remodelación en sí, sino la construcción de una nueva estación subterránea de bombeo de aguas residuales, la adecuación provisional del recinto de la feria de atracciones y la reforma del primer tramo del paseo del dique de Levante, donde se integrará la pasarela hacia la futura zona de ocio denominada Paseo del Mar.
Traslado provisional
Para poder ejecutar estas obras, los vendedores deberán instalarse de forma provisional en la vía verde, concretamente en el primer tramo de la avenida de la Estación, un espacio donde, en principio, tenían previsto empezar a trabajar antes de Semana Santa.
Mientras tanto, sin prisa pero sin detenerse, los comerciantes han estado vaciando las casetas de madera, que se trasladarán en los próximos días. Muchos recordaban a sus clientes que pronto se les encontrará en la nueva ubicación. El primer puesto en abandonar el lugar fue un negocio de gofres que llevaba más de cuatro décadas junto al dique de Levante, y dejó un cartel con un código QR para que sus clientes puedan localizar el nuevo emplazamiento.
Décadas de historia
Los artesanos rememoraban más de cuarenta años de actividad ininterrumpida en ese punto. Algunos de los más veteranos comenzaron en el cercano paseo de Vista Alegre, de donde también fueron desplazados en su momento para la construcción de un aparcamiento subterráneo.
Aunque el traslado ha contado con la conformidad general de la mayoría de los afectados, algunos discrepan de la gestión municipal. Se preguntan por qué no se aceptaron otras alternativas, como el parque de Doña Sinforosa o los terrenos municipales próximos a la rotonda de Los Flamencos, frente a Carrefour. La opción inicial, el parque Antonio Soria, quedó descartada oficialmente porque la feria de atracciones y los 150 puestos de artesanía no podían coexistir en el mismo espacio. Sin embargo, algunos vendedores sospechan que la verdadera razón es que, de coincidir allí con los feriantes, se habrían obstaculizado los macroconciertos del festival RBF, que se celebran en ese mismo recinto.
Según indican algunos de los comerciantes, el Ayuntamiento ha recordado el precedente de lo ocurrido con los “hippies” de la Explanada de Alicante ante quienes han protestado más por este cambio de ubicación.
Regreso previsto en 2026
Existe también una fuerte incertidumbre sobre el regreso de estos puestos a su emblemático paseo, que según el alcalde, Eduardo Dolón, sucederá a mediados de 2026. Además, Dolón ha asegurado que regresarán todos los vendedores, más de 150, y que no se dispersarán en “islas” a lo largo de la nueva zona peatonal, como se planteó inicialmente. Aun así, el equipo de gobierno espera que, con el tiempo, el número de comerciantes se reduzca de los actuales 170 a poco más de un centenar, un objetivo que perseguían desde el principio.
Concesiones vigentes
Los vendedores disponen de concesiones de ocupación de vía pública que el Ayuntamiento no puede revocar de manera discrecional. De hecho, el propio Consistorio hace uso de otra concesión de mayor alcance otorgada por la Conselleria de Medio Ambiente, competente en la gestión del dominio público del puerto y sus zonas adyacentes. Esto implica que el municipio no puede anular esas concesiones sin un motivo legal claro, incluso si su intención es reducir la actividad comercial en los accesos a la futura zona de ocio Paseo del Mar.





